Se nos ha ido de las manos

El otro día oí que se necesitaban más ciudadanos para mantener el sistema del bienestar que tenemos, e inmediatamente se me vino a la cabeza una gráfica que estudié hace unos meses y la verdad que me dejó muy sorprendido porque no sabía que el cambio fue tan brutal.  La gráfica la he rescatado y es la siguiente:

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Representa la demografía mundial acotada desde la Revolución Industrial hasta dentro de 4 décadas, como se puede ver a partir del 1750 la cosa se ha ido de las manos, de menos de 1000 millones de habitantes hemos pasado a más de 7000 millones (datos de la ONU) en 250 años prácticamente, esto supone que cada año se incorporan al planeta 20 millones de habitantes. Es decir cada año “nace” un país como Rumanía o más de dos ciudades como Nueva York, y así sin parar durante 250 años.

Entonces la pregunta está si realmente la especie humana y el planeta Tierra es capaz de asumir ese crecimiento desmesurado. Se calcula que durante los próximos años la población crezca un poco más y luego se reduzca.

El otro día viendo una serie medieval de éxito en la televisión, alguien hizo un comentario de que el ejército era bastante cutre (obviando que es una serie televisiva y a veces los medios no son los adecuados, es española si), y me volví acordar de esta otra gráfica

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es la ampliación de la anterior hacia el pasado. Como se puede ver la gráfica parece una asíntota respecto a los ejes.

¿Podremos mantener el estado del bienestar? ¿Podrá seguir creciendo la población sin afectar a nuestra especie? ¿Hasta cuando el planeta lo podrá asumir? Pues me volví acordar de un libro llamado “La tierra explota” donde comentan que la Tierra ya no da más de sí.

¿Ha dónde nos dirigimos? ¿Acabaremos con nosotros nosotros mismos? Pues es lo más probable.

Y tú, ¿cómo analizas la situación?

Voyager I

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En la última entrada, que tenía por título, Kepler, Drake y Fermi, comenté muy de pasada que Frank Drake, junto con Carl Sagan,  fue autor del disco de oro que llevan adosadas las dos sondas Voyager, y que estos eran los objetos más rápidos y lejanos que jamás haya construido el hombre.

Pues hace unos días atrás, la NASA ha confirmado que a finales de agosto la sonda Voyager I abandonó la heliosfera, lo que significa que ha abandonado la Vía Láctea, es decir ha salido del Sistema Solar.

Las sondas Voyager fueron lanzadas por la NASA sobre el año 1976, y sólo existen dos, la Voyager I y la Voyager II. Fueron diseñadas y construidas inicialmente para acercarse y tomar las primeras imágenes de los planetas exteriores del Sistema Solar, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno y después dejarlas marchar a través de la Vía Láctea para que saliesen de ella y navegasen durante siglos por el espacio interestelar para intentar cumplir una última e improbable misión: dar a conocer que hay vida inteligente (a veces viendo las noticias lo pongo en duda) en un planeta de lo que nosotros denominamos Sistema Solar.

Puede parecer sorprendente para alguien que no tenga ningún conocimiento aeroespacial (yo no sé mucho, pero algo de idea tengo) voy a comentar muy por encima como es la mecánica espacial. Las sondas son lanzadas, mediante un lanzador, multifase generalmente, lo que llamamos cohete, con una trayectoria y energía tal que permita al vehículo entrar en órbita de un planeta o satélite para poder coger velocidad (energía) suficiente para ser lanzada con otra trayectoria para que intercepte la órbita de otro planeta o satélite y así sucesivamente va ganando velocidad hasta que llega un momento que tiene energía suficiente para poder emprender la trayectoria deseada para cumplir su misión. La energía principal de estos vehículos es dada por el lanzador, y los vehículos van equipados con un motor, (suelen ser varios para poder maniobrar en los tres ejes) que los permite hacer, fundamentalmente, las maniobras de entrada y salida de las órbitas y hacer pequeñas correcciones en la trayectoria. Es decir, la gravedad de los planetas y satélites actúan como motores para dar energía a las sondas una vez que han sido lanzadas y con sus motores realizan maniobras que necesitan muy poca energía a comparación de la del lanzador.

En el caso de la Voyager I, el lanzador la puso en una trayectoria y velocidad adecuada para entrar en órbita del planeta Venus, luego volvió y entró en órbita en la Tierra y luego fue hasta Marte donde ya fue lanzada para hacer su misión: Júpiter y Neptuno (incluyendo satélites como Europa) entrado y saliendo de las orbitas planificadas. Una vez finalizada la misión de reconocimiento de los planetas y satélites asignados se decidieron hacer algunos cambios en el plan que inicialmente estaba estipulado. Hay un libro llamado “Un punto azul pálido”, cuyo autor es Carl Sagan, en el que hay un pasaje que cuenta como se decidió hacer una foto no planificada del planeta Tierra (la foto que ilustra la entrada) para ver que somos un punto minúsculo en un gran vacío de color negro. Esto de hacer la foto no planificada parece una cosa muy simple pero no lo es ya que hay que usar energía eléctrica procedente del minireactor nuclear de isótopos que suministra electricidad a la sonda para mover la cámara, mover las antenas, realizar la foto, mandar los datos a las estaciones de Tierra, que a su vez tienen que hacer los ajustes necesarios, y luego restablecer la configuración necesaria para seguir con los planes inicialmente planificados.

Actualmente la Voyager I está fuera de la heliosfera, porque la concentración de las partículas que emanan de sol es muy baja, al nivel de la concentración que existe en espacio interestelar, y está saliendo por el norte del Sistema Solar. La Voyager II sigue dentro de la heliosfera y en unos años, se calcula que saldrá por el sur del Sistema Solar.

En contra de lo inicialmente planificado, se ha mantenido el seguimiento de las sondas después de lo inicialmente establecido, porque hubo un momento en que la NASA se planteó seriamente abandonar su seguimiento cuando estaba planificado y dejarlas que siguiesen su camino hasta el final de los tiempos. Eso no ocurrió y se continuó el seguimiento de las mismas después de lo marcado por la NASA ya que siguen mandando información valiosa, aunque muy poca, porque ya tienen poca energía eléctrica disponible y pocos aparatos operativos, ya que con el tiempo estos se han ido rompiendo y degradando.

Actualmente a la Voyager I le quedan como mucho 12 ó 13 años de vida útil, y su única utilidad será, desde entonces, viajar por el espacio con la esperanza de poder realizar un contacto con otra especie extraterrestre inteligente que no conoceremos. Porque estará muy lejos, porque la cronología no será compatible con nuestra especie o simplemente porque el disco de oro que lleva datos y grabaciones de dónde estamos y cómo somos no podrá ser descifrado porque es posible que sea de una tecnología o conocimiento obsoleto y retrasado.

Las sondas Voyager son un hito en la historia de la humanidad, es un récord técnico de la década de los 70, actualmente parte de esa tecnología, puntera en su época, está obsoleta, sin embargo la contribución a la tecnología que actualmente tenemos es indudable, como toda la tecnología que hemos heredado de la Carrera Espacial y que hoy en día usamos diariamente, como puede ser el velcro e infinidad de materiales como pueden ser los superconductores.

Por cierto, si alguien no ha visto el puntito azul pálido que somos nosotros, se encuentra en la linea más blanca de la derecha y a media altura.

Kepler, Fermi y Drake

La entrada de hoy no es para analizar nada, es de carácter divulgativo.

He estado viendo un documental sobre el telescopio espacial Kepler y la verdad es que según lo veía me he acordado de Francis Drake y Enrico Fermi y ahora vereis la razón.

El telescopio espacial Kepler, que costó sobre 400000 millones de €, y se tardó en diseñar y construir 25 años, tiene como misión descubrir nuevos planetas y comprobar su habitabilidad en función de su tamaño y temperatura respecto a su estrella comparándolos con los parámetros de habilitabilidad de la Tierra. Para hacernos idea, antes de Kepler se encontraba un planeta cada varios años, gracias a Kepler se encuentran cada semana más de tres planetas de media, y algunos cumplen con las condiciones de habitabilidad parecidas a las de la Tierra porque se encuentran en la zona que llaman “ricitos de oro” de su estrella. Actualmente el planeta más parecido a la Tierra es 701.4 que orbita alrededor de la estrella KOI701.

Ya se han encontrado miles de planetas y cada día ese número aumenta, y aquí es donde entra en el juego Drake y Fermi. Frank Drake fue el creador del SETI (Search ExtraTerrestrial Inteligence), organización sin ánimo de lúcro que rastrea el espacio buscando señales de radio de procedencia no terrestre, y fue, junto con el cosmólogo Carl Sagan, el creador de los discos de oro que van adosados a las sondas Voyager, los objetos más alejados y rápidos que ha fabricado el hombre. Pero para este post nos interesa solo su fórmula, la fórmula de Drake, que es una ecuación que calcula la cantidad de civilizaciones inteligentes extraterrestres. La ecuación es sencilla e incluye parámetros muy poco precisos. El número que arroja la ecuación va desde 1 hasta 10000, asique vale para poco, y aquí es donde entra Fermi.

Enrico Fermi, uno de los creadores de la bomba atómica, fue el creador de la Paradoja de Fermi, como respuesta a la fórmula de Drake. Fermi sostiene que si hay tantas civilizaciones inteligentes, según Drake, ¿por qué no encontramos señales de ninguna?

Para ser justo los dos llevan razón, oficialmente no tenemos noticias de ninguna civilización extraterrestre (aquí gana Fermi), pero gracias a Kepler, Drake, con su fórmula, demuestra que no iba desencaminado. Asique, dos puntos de vista irreconciliables se empiezan a reconciliar gracias a un telescopio que lleva el nombre de uno de los más grandes astrónomos de la historia.

Oriente Medio visto como una comunidad de vecinos

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Dos años de conflicto, más de 800 días de una primavera que esta desembocando en un largo invierno para Siria. Esta es la situación actual del país del Oriente Próximo en el que se esta librando una despiadada guerra en dos bandos que ignoran a una maltratada población civil.

Desde que germinó la primavera árabe hace unos años atrás, hemos visto como los países bañados por el sur del Mediterráneo, en su mayoría han sufrido revueltas, levantamientos, y guerras, Túnez, Egipto, Libia… Muchas de ellas sin resolver por ahora, y otras felizmente resueltas,  sin embargo, lo acontecido en Siria no se parece a lo vivido por estos países. Es más yo me atrevería a decir que es una guerra que ya no forma parte de la famosa Primavera Árabe.

Siria se encuentra en el polvorín del mundo, en la Caja de Pandora de la Humanidad. Con vecinos tan irreconciliables como Irán e Israel, lindando con países que hacen malabarismos para mantenerse en paz como Jordania, que por si alguien no lo sabe tiene uno de los mejores servicios militares de inteligencia del mundo. Y así podríamos seguir con una devastada Irak, una revoltosa Turquía y más alejados, pero dentro de su círculo de influencia unos ricos extractores de petróleo. Y si no había bastante una nebolusa de integrismo islámico que se esconde por todos los rincones de la región.

Una vez situada Siria y sus vecinos, en el mapa hay unos invitados casi permanentes que son Estados Unidos de América, la Unión Europea, Rusia y la ONU. Lo que hace parezca una incomoda manzana de un barrio malo de una ciudad pobre.

El problema no es quitar a un dictador del poder que durante años, él, su padre y su abuelo, han mantenido el integrismo islámico a raya con una férrea dictadura familiar. El problema no es que el dictador se mantenga en su cargo a cualquier precio. El problema es que lo que se decide en Siria no se queda en Siria, es que no es Túnez, es que es Siria, es que no es Egipto, es que es Siria. Es que lo que pase en Siria se contagia, es como un niño con varicela en una guardería. Es que la Comunidad de Vecinos de la que forma parte se ve afectada por las obras que haga en su casa.

Sabemos quien manda en la casa, pero, ¿sabemos quienes son los rebeldes? ¿conocemos al mal aventurado cónyuge? ¿es gente de bien que quiere una democracia? ¿son integristas islámicos? ¿es Rusia? ¿es hombre? ¿es mujer? Parece el Quién es Quién.

No se sabe si el fin de la guerra supondrá una desestabilización de la Región o aliviará las tensiones en el edificio. Por eso no se actúa, porque no se sabe si es mejor dejar morir al paciente u operarle a corazón abierto. Son todo intereses de muy variado tipo.

Rusia, amigo fiel del “dueño” le vende alfileres (armas), un lucrativo negocio, para atacar al cónyuge, y además es el último amigo relevante que le queda en la zona que sigue siendo amigo desde la época de su padre (la Unión Soviética), porque la amistad con Egipto se enfrío. Los vecinos árabes, los ricos, los de los dúplex, quieren una que los inquilinos del piso sean musulmanes moderados para poder jugar al fútbol con ellos y hacer barbacoas sin que el pelipotenciario “dueño” meta sus narices. Israel, el vecino más odiado del bloque, no tiene amigos en el edificio, pero prefiere un vecino que pone la música alta a uno que le rompa el retrovisor en el garaje. Irán quiere que el piso sea ocupado por un amigo pandillero suyo para tirar piedras a Estados Unidos cuando pasa por la acera o cuando va a jugar a la Play al piso de Israel. La Unión Europea que es una vivienda unifamiliar que está pared con pared no sabe que hacer, y Turquía, el del ático, quiere hacerse amigo de la Unión Europea pero el vecino “dueño” del piso que actualmente ocupa Siria es muy molesto, y aunque Irán no le cae bien, es verdad que la forma de vestir que tiene le parece atractiva, no está de acuerdo en las juntas pero a veces hay algo que no ve mal, le gusta su felpudo y el sonido de su timbre… además tiene que soportar que los hijos (población civil) de los dueños del piso en guerra se les metan en su casa porque no pueden vivir con los padres.

Pero el problema viene que Siria no tiene paz en la casa, los cónyuges se enfadan y los niños son los que sufren. Y tanto el marido como la mujer tienen amigos que malmeten, sin embargo parece ser que el que lleva ocupando el piso (el Régimen) ha abierto el gas y los niños han resultado muy perjudicados, y lo peor es que algunos vecinos, que tiene pisos exteriores que dan a la acera como Irán también lo pueden hacer y claro, Estados Unidos y la Unión Europea, pasa todos los días por ella. Y eso ya no se puede permitir porque les está molestando.

La cosa es qué hacer, ¿a quién se apoyar?, lo que es claro es que ninguno de los cónyuges tratan bien a los niños, por lo tanto la idea es ayudar a los niños, castigar al que se ha dejado el gas abierto, que ha puesto en peligro el edificio, pero, ¿y cómo?

Algunos vecinos, y los que pasan por la acera quieren castigar al propietario de Siria para que no hagan eso a los niños, pero no quieren tomar partido en la relación conyugal, pero claro eso no es tan fácil. Bajo mi opinión el que se ha dejado el gas abierto tiene que ser castigado para que no lo vuelva hacer y para evitar que sus convecinos amigos, lo hagan igual y puedan volar el edificio, pero los niños no tienen que sufrir el castigo pero, ¿y qué hacemos con el cónyuge? Si castigan a uno otro se verá beneficiado.

Yo creo que lo suyo sería llevarlo a una junta de vecinos extraordinaria (la ONU) a ver que se puede hacer.

¿Tu opinas que habría que castigar al que se ha dejado el gas abierto? Por cierto, el que suministro el gas es el Reino Unido, un hijo díscolo de los que viven en la casa unifamiliar de al lado.

Y tú, ¿cómo analizas la situación?

¿Realmente Bale eso?

Gareth Bale Tottenham Hotspur

Y como se pueden imaginar sí, este post analiza la compra de Bale por el Real Madrid y sus derivadas.

Yo no soy gran entusiasta del fútbol, es más, estoy empezando a cogerle manía porque no hay ya ni un día de respiro, sin embargo me gusta practicarlo como forma de pasar el rato, relaccionarse con amigos y hacer deporte. Pero yo entiendo el fútbol profesional no como un deporte, como debiera ser, si no como un lucrativo negocio que distrae a la población de temas mucho más importantes en su vida. Lo que en la antigua Roma era pan y circo se está convirtiendo en fútbol y pan, y además por ese orden, debido a la abundancia de cada cosa.

Lo que está claro es que con un país que está atravesando la peor crisis de los últimos 60 años, y no sólo económica, también crisis laboral, política y de identidad, no debiera permitirse desde un sentido ético, que una empresa que tiene deudas con el Estado, que recordemos que somos todos, se gaste (invierta) 100 millones de euros en un jugador de fútbol. Siempre hay quien diga que es una inversión, no lo niego, pero antes de invertir yo creo que se deben de pagar las deudas contraídas, porque en este caso el beneficio que se puede sacar a la inversión es tan parecido como en otros casos (Ronaldo) y esta empresa nunca se pone al día en sus pagos con la Administración.

Si en vez de ser un club de fútbol fuese una PYME o un sufrido autónomo se vería en la situación de tener que hacer frente a un embargo de sus bienes y a no poder optar a un crédito para salir adelante. Y aquí es donde viene el claro interés político del asunto. Esto es como en los pueblos, no hay dinero para asfaltar calles pero cuidado con quitar las fiestas, pues es lo mismo a nivel de Estado; hay que donar alimentos para que parte de la población pueda comer pero no hay valor para embargar y cobrar lo que se debe a los clubes de fútbol.

Mientras Cáritas u otras ONGs, o incluso el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) dan gritos de auxilio desesperados porque no tienen financiación para desarrollar su necesaria actividad, los clubes de fútbol, los cuales están endeudados prácticamente todos, se han gastado sobre 450 millones de euros en fichajes, ¿por qué el Gobierno no reclama esas deudas sabiendo que pueden realizar inversiones por esas cantidades? Porque como pudiera decir Trillo, no hay huevos.

Habrá gente que pueda decir que este tipo de inversiones nos dan visibilidad internacional,  que se paga un dinero en impuestos y compensa, que con equipos de fútbol potentes ayudamos a la Marca España… también estoy de acuerdo, pero entonces lo que se está haciendo es crear una burbuja, y ya sabemos todos como acaban las burbujas, explotando y mojándonos. Luego nos quejamos cuando viene un jeque con dinerito fresco y compra un equipo de fútbol por dos duros, esto me recuerda a la construcción…

El hecho claro es que mientras se habla durante 15 días, o más, de un Madrid – Barça, o de si juega Casillas o no, se deja de hablar de temas como la malnutrición de niños en Cataluña, un desfalco de 50 millones de € de Bárcenas o del extravió de 1500 millones de euros en la Junta de Andalucía (todo presunto claro, pero no está el dinero donde debe). Esa es la explicación, embrutecer a una sociedad con inversiones que dan patas a un balón mientras por otro lado se perjudica a un país y no interesa que se sepa.

Por cierto, en ningún momento ha aparecido la palabra jugador en esta entrada, aparece la palabra inversión, porque es lo que son, un trozo de carne con ojos que cobra unos salarios millonarios y que son muy felices porque jueguen donde jueguen siempre cumplen la ilusión de su vida. Bale es feliz únicamente por eso, no porque durante 6 años tenga garantizados al menos 36 millones de € limpios, a ver si vamos a pensar mal del pobre chico.

Yo creo que cada uno puede hacer con su dinero lo quiera, pero a veces conviene mirar un poco fuera por lo menos para que no te pongan la cara colorada, a veces es bueno aplicar o explicar algo de Resposabilidad Social Corporativa.

Por cierto, y esto daría para otra entrada, a lo mejor el dinero para realizar estas inversiones ha sido prestado entidades bancarias como Bankia, la cual nos ha costado evitar su quiebra 23000 millones de euros. A lo mejor su dinero ha sido invertido en Bale, entonces podría decir que con el pelo con el que remato el gol en el partido contra tal equipo es suyo, mírelo por ese lado.

Y tú, ¿cómo analizas la situación?