Operación Paperclip – Hans Kammler

Aunque una guerra es un hecho terrible y muestra el lado más cruel del ser humano supone, en términos general, un empujón para las tácticas militares y la tecnología que las acompaña. El conocimiento se pone al servicio del mal y cuanto más conocimiento se desarrolle más ventaja sacará el bando que la posea.

Situándonos en un periodo donde el conflicto bélico fue de escala mundial, y esto no quiere decir que muchos países del mundo estuvieran implicados, si no que se luchó en prácticamente todo el globo, la Segunda Guerra Mundial fue un periodo donde la investigación en tecnología fue de dimensiones monumentales. En el siguiente mapa se puede observar el alcance del conflicto.

Mapa IIWW

Aunque hoy nos parezca que países como EEUU y Japón son tecnológicamente muy avanzados esto no era así en la década de 1940. En aquella época el país más avanzado era Alemania. Por ello, durante la última etapa de la guerra, cuando los aliados estaban acercándose al territorio alemán, había un equipo de militares que su función era atrapar el conocimiento tecnológico de los alemanes. Los EEUU llamarón estas actividades Operación Paperclip.

La Operación Paperclip consistía en según se avanzaba por Europa ir deteniendo a científicos, ingenieros y médicos alemanes fundamentalmente encargados de desarrollos e investigaciones científicas de las que EEUU tenía interés para preparar la guerra fría. Sin embargo no eran los únicos, la Unión Soviética tenían las brigadas de recuperación para conseguir lo mismo, sin embargo desarrollaron una operación que ha sido bautizada como Alsos Ruso para conseguir científicos alemanes que les ayudaran a avanzar con el programa atómico soviético ya que sabían que los EEUU estaban muy cerca de conseguir una bomba nuclear operativo.

Ambas operaciones dependían de un aspecto que ninguno de los ejércitos podían controlar en su totalidad, y era a quién se rendían esos científicos o como podían entregarse. Muchos se encontraban en territorios que iban a ser invadidos por los soviéticos y que hicieron lo imposible para rendirse a los estadounidenses con la finalidad de obtener buen trato y seguir desarrollando su trabajo. Otros se rindieron a los soviéticos por decisión propia o porque no les quedó más remedio.

Es más, muchos de los científicos alemanes capturados por los estadounidenses nunca fueron acusados de crímenes de guerra y jamás fueron juzgados, y además tuvieron papeles relevantes en el desarrollo tecnológico de EEUU durante la guerra fría obteniendo incluso la nacionalidad estadounidense y viviendo una vida más que cómoda, aquí los podemos ver (solo a 104) en Fort Bliss, Texas.

Cientificos Paperclip

Uno de los ejemplo más claros fue Von Braun, científico especializado en cohetes creador de la bomba alemana V2 que formó parte de los desarrollos de cohetes y misiles guiados, siendo el padre del Saturno V que llevo el hombre a la Luna y germen de los actuales ICBM (Misiles Balísticos InterContinentales). En la siguiente foto podemos ver un extracto de una página de NASA.

Von Braun NASA

Sin embargo hubo un oficial de las SS llamado Hans Kammler  que un día al final de la guerra se lo trago la tierra, desapareció, y nunca se ha sabido de él y tampoco se ha mostrado interés en encontrarle aun siendo uno de los mayores artífices de los desarrollos tecnológicos más osados y punteros de la guerra, incluso hoy algunos parecen de ciencia ficción.

Hans Kammler
Hans Kammler

Kammler fue un ingeniero alemán que llegó a ser general de las temidas SS sin embargo no luchó en el frente como muchos otros, sus funciones eran la organización y gestión de los proyectos tecnológicos con fines militares.

Los proyectos, de los que llegó a ser en muchos de ellos su máximo responsable, fueron el desarrollo de la aeronave Me-262, primer avión de caza propulsado por motores a reacción operativo y producido en serie, el programa de misiles V1 y V2 y de otros programas menos conocidos y de los que hay un velo de misterio como son los platillos volantes conocidos como Haunebu (imagen de inicio de la entrada) y un dispositivo llamado La Campana (Die Glocke) que presuntamente servía para viajar en el tiempo (de todos estos desarrollos hay muchísima bibliografía aunque puede ser desconocida). Se le reconoce que aunque utilizó mano de obra esclava dejaba trabajar a sus científicos con una libertad que propiciaba el avance científico.

Además, al final de la guerra Kammler fue uno de los militares que más poden tenían, debido a su capacidad organizadora y los resultados obtenidos en los proyectos Hitler llegó a darle hasta el poder de reestructurar la Luftwaffe. Su fama de buen organizador y planificador se empezó a gestar cuando diseño el campo de concentración de Auswitch diseñado para el exterminio en masa de personas inocentes.

Por lo tanto Kammler estaba al tanto sobre las investigaciones del Tercer Reich por lo que parece razonable que fuera uno de los objetivos prioritarios de la Operación Paperclip, sin embargo, y de acuerdo a los registros conservados, Kammler nunca fue encontrado y los estadounidenses parece ser que no se preocuparon mucho por encontrarle, y aquí está lo misterioso del asunto, ¿por qué el mayor conocedor de las tecnologías alemanas en desarrollo no era importante para los EEUU?

Kammler fue declarado muerto por un juez alemán en 1947 por petición de su mujer argumentando que aunque no se sabía dónde estaba su cuerpo su chófer le vio muerto en mayo de 1945 y acudió a su entierro. Lo que no tiene sentido es que si le enterraron luego no pudieran localizar el cuerpo, pero la versión oficial y legal es esta.

Sin embargo debido a su importancia dentro del estado alemán hay varias hipótesis de su paradero dependiendo de las declaraciones de otros testigos; se suicidó en un bosque, se suicidó con cianuro, voló a España en los últimos días de la guerra desde Praga, se escondió en un monasterio… lo único que se sabe es que no se le volvió a ver y aunque los estadounidenses estuvieron buscándole parece ser que no fueron tan “incisivos” como con otras personas.

Una de las hipótesis es que tenía un acuerdo con los EEUU y al final de la guerra fue llevado a Norteamérica para seguir con su labor, esto aunque parece que no tiene mucho sentido sí que es posible ya que los que conocieron a Kammler decían que estaba lejos de ser un fanático nazi y que él veía las SS como un medio para su desarrollo profesional ya que finalidad era ascender profesionalmente.

EEUU se ha servido de científicos alemanes para desarrollar varios campos tecnológicos y nunca ha tenido mucho reparo en permitir que el papel desarrollado por estos antiguos nazis fuera público pero nunca se ha visto a Hans Kammler después de la guerra, esto puede ser porque realmente falleció o porque sus investigaciones han permanecido en secreto hasta el día de su muerte.

Lo que es un hecho es que Hans Kammler fue una de las mentes más brillantes de su época en Alemania y por tanto en el mundo y desapareció sin dejar rastro, rastro que por algún motivo los aliados no siguieron con mucha determinación.

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La Nueva Cancillería, la arquitectura al servicio de la intimidación

No hace mucho estuve viendo un documental sobre un edificio que pese a ser grandioso y realizado en tiempos modernos no sigue en pie por caprichos políticos. Ese edificio era la Nueva Cancillería del Reich, en Berlín.

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El documental estaba basado en la planificación, construcción, uso durante la guerra y básicamente el fin del edificio. Y el denominador común de todas esas fases es la locura.

Al llegar al poder Hitler decidió que la antigua residencia que debía ocupar en virtud de su cargo no tenía la pompa que él deseaba para el Füher de Alemania por lo que era necesaria una nueva nueva residencia que a la vez tuviera funciones de edificio administrativo.

Como era habitual en aquel régimen siempre había profesionales-alagadores que resolvian y “entendian” los problemas que aquella alocada mente tenía en su interior. En este caso la persona que iba a trazar los planos y llevar a cabo la obra sería Albert Speer.

Albert Speer, para quien no se haya leido sus memorias, era un arquitecto -todo apunta que un poco mediocre- que hizo carrera profesional, y política, dentro del partido Nazi. Con el tiempo fue uno de los hombres de confianza de Hitler llegando a ser Ministro de Armamento obteniendo unos resultados de producción muy meritorios.

Sin embargo el mayor mérito de Speer fue dar a Hitler lo que él pedia, mejor dicho lo que su fantasia imaginaba. Si quería algo grande Speer lo diseñaba colosal. Y de esa forma se llego a la Nueva Cancillería del Reich y luego al proyecto de Germania (pero eso es otra historia)

La Nueva Cancillería fue diseñada por Speer bajo la supervisión-colaboración de Hitler, un arquitecto y artista frustrado, y el objetivo principal nunca fue la utilidad del edificio si no la magnificencia de un edificio que estaba pensado para impresionar, apabullar e intimidar al visitante.

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Las obras duraron poco más de un año y se destruyó las edificaciones donde se iba a emplazar, trabajaron más de 4000 obreros durante 24 horas al día y se acabo, según cuentan, dentro del plazo previsto.

Para conseguir que el edificio fuera colosal se ideó una galeria del doble de longitud que la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, Francia era el gran enemigo. Las columnas tenían alturas de 5 y 6 metros que guardaban puertas ciegas. Es más para conseguir hacerse una idea de como sería, durante la etapa de planificación se pusieron a disposición de Speer los medios de la industria cinematográfica alemana para hacer decorados que sirvieran de maqueta a tamaño real.

Una de las estancias más impresionantes, como no podía ser de otro modo era el despacho de Hitler.

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Como se puede ver arriba de la puerta entrada aparecen sus iniciales, la estancia medía más de 400 metros cuadrados y todo estaba hecho a medida, quiero decir a medida escala, la mesa de trabajo medía 3 metros y como curiosidad no hay ninguna foto de Hitler trabajando en su mesa porque él sería insignificante. Había un globo terráqueo hecho a una escala más grande de lo normal para que estuviera adaptado a las dimensiones de la estancia…

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Por su puesto el edificio tenía un bunker, bueno dos, uno inicialmente construido debajo del salón de baile pero que debido a la potencia de las bombas se quedo obsoleto y se tuvo que construir otro en el jardín, que es el bunker donde al final acabó sus días el dictador germano.

Es necesario decir que Hitler apenas utilizó la Nueva Cancillería y paso la mayor parte de la guerra en el cuartel general de Prusia o en Berchtesgaden.

Al finalizar la guerra el edificio se encontraba bastante afectado, sin embargo, y debido a su robustez seguía en pie, sin embargo los sovieticos no quisieron restaurarlo ni conservarlo porque Stalin no quería que se convirtiera en un lugar de peregrinación o de exaltación de la historia Nazi. Es más, Stalin no llegó a morir convencido de que Hitler estuviera realmente muerto, aunque encontraron su cuerpo en el jardín de la cancillería.

Al final decidieron que lo mejor era demoler el edificio, y eso hicieron, sin embargo el bunker del jardín se les resistió y lo cubrieron con tierra. Sin embargo en una de las ampliaciones del infame Muro de de Berlín el bunker estorbaba, por lo que tuvieron, ahora sí, que derribarlo. En su lugar se construyeron bloques de viviendas para entorpecer la vista desde la parte occidental.

Hoy ya no queda gran cosa, de toda aquello, piezas sueltas del bunker y se dice que con parte del marmól de la Nueva Cancillería se construyó la estación de metro de Mohrenstrasse. Yo os dejo las fotos y vosotros lo veis.

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Mohrenstrasse

Cementerio de soldados alemanes en España

Estos días, con el 70 aniversario del desembarco de Normandia, como se conoce a la Operación Neptune, se ha hablado mucho de héroes, soldados jóvenes, y fallecimientos. Todos hemos visto en algún sitio los cementerios norteamericanos de los militares fallecidos en la Segunda Guerra Mundial, y de especial énfasis en estos días ha sido el cementerio norteamericano de la playa de Omaha, que fue donde más fallecidos hubo en los desembarcos.

Sin embargo, al igual que todos los militares norteamericanos e ingleses lucharon por la libertad, no todos los militares alemanes eran nacionalsocialistas hasta la médula, algunos no estaban de acuerdo con ello. Simplemente, aunque ahora nos cueste verlo así, fueron unos jóvenes que les tocó vivir una época en la que en su país tuvo un abominable régimen dictatorial. Todos cumplían órdenes y su fin como ser humano era vivir lo máximo posible.

A lo mejor alguien ha oído algo del cementerio militar de La Cambe, que se encuentra a unos pocos kilómetros al suroeste de la playa de Omaha. Allí descansan los soldados alemanes que opusieron resistencia al desembarco. Pero quizá, poca gente sepa que en España también existe un cementerio de soldados alemanes, mucho más modesto que La Cambe. Este cementerio tiene 180 lápidas de soldados alemanes que combatieron durante la Primera y Segunda Guerra Mundial. Se encuentra en Cuacos de Yuste, al lado del Monasterio de Yuste, y en él se encuentran enterrados pilotos y marineros alemanes.

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En la primera cruz puede leerse “EIN UNBEKANNTER DEUTSCHER SOLDAT”, que significa un soldado alemán desconocido.

Este post está escrito porque muy poca gente se acuerda de los jóvenes alemanes que murieron por culpa de un demente maníaco. Hay que tener en cuenta que todos somos víctimas del tiempo en que vivimos.

Y tú, ¿cómo analizas la situación?